El año 2026 marcó una nueva etapa para el comercio exterior en México. No solo se reformaron decenas de artículos de la legislación aplicable, sino que la figura del agente aduanal adquirió un papel más relevante como coadyuvante del Estado, al asumir funciones con un carácter más fiscalizador.
Entre las nuevas obligaciones destacan la integración de un expediente con evidencia fotográfica, la solicitud de opiniones de cumplimiento tanto de la persona moral como de sus accionistas, la acreditación de la propiedad o posesión de bienes inmuebles y activos fijos, así como la verificación de que ninguno se encuentre incluido en los listados del SAT. Estas son solo algunas de las actividades adicionales que ahora corresponden al agente aduanal. A ello se suma la eliminación de las excluyentes de responsabilidad, lo que convierte en obligación directa la correcta clasificación arancelaria, incluso tratándose de mercancías de difícil identificación.
Ante este panorama, se vuelve indispensable contar con filtros y herramientas tecnológicas que garanticen el cumplimiento adecuado de estas obligaciones. Ya no basta con delegar esta labor únicamente a las áreas de compliance; es necesario robustecer los procesos mediante sistemas que permitan la automatización y aseguren la integridad de la información.
En este contexto, RECO Prevalidador toma una posición destacada frente a sus competidores. Su capacidad para consultar los listados del SAT garantiza que ningún archivo sea enviado a la autoridad con un RFC incluido en dichos listados. Además, verifica las opiniones de cumplimiento públicas y detiene automáticamente aquellas cuyo estatus sea negativo, cumpliendo así con la función esencial de un prevalidador: proteger la patente del agente aduanal. Adicionalmente, los criterios personalizados permiten bloquear archivos cuya validación pudiera representar un riesgo, ofreciendo una capa extra de seguridad mediante candados alineados con las recientes reformas a la Ley Aduanera.

Anilem Valverde