Estados Unidos ya decidió no renovar el Tratado México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) uno de los acuerdos comerciales más importantes del mundo y que en su momento situó a América del Norte en el mapa como una de las regiones más competitivas, productivas, atractivas y de mayor crecimiento, tras años de altas y bajas en la relación trilateral, ahora se encuentra en la cuerda floja. ¿Qué implicaciones tiene para las relaciones entre las partes, el comercio exterior mexicano y los empresarios la decisión contundente del vecino del norte? Te saluda Emmanuel de Negocios Internacionales 2.0 y aquí mi análisis.
Tomando en cuenta que este acuerdo comercial tiene una vigencia de 16 años desde su entrada en vigor el 1r0 de julio de 2020, que acaba de cumplir 6 años este 2026, que le restan 10 años más el 1ro de julio de 2036; y que el mismo presidente Donald J. Trump presumía de un Tratado Comercial sólido cuando entraba en vigor, pues de con base en la opinión de diferentes analistas, esta decisión de Estados Unidos sería el preámbulo de su fin. De acuerdo con Marcelo Ebrard, actual Secretario de Economía, las partes inician un periodo de revisiones anuales hasta 2036 en las que existen las posibilidades de renovarlo, de denunciarlo o de no llegar a ningún arreglo y dejar que expire. ¿Qué significa esto? Significa que los tres países tendrán diez oportunidades más para decidir sobre su futuro, y esto, también trae consecuencias consigo mismo por la incertidumbre comercial y económica que se generará cada año cuando toque la revisión anual.
De esto depende la estabilidad económica no solo para México, sino para Canadá y EE.UU. también, ya que una relación trilateral fragmentada es mala señal para las inversiones tanto regionales como fuera de la región, así que si empezamos a observar que la Inversión Extranjera Directa (IED) empieza a desacelerarse en unos años o hasta meses, no nos sorprendamos. Y es que los inversionistas se basan sobre el riesgo país para la toma de decisiones, cuando empiezan a observar que el riesgo empieza a aumentar drásticamente, prefieren voltear a ver otra opción mucho más estable, rentable y con una dirección clara; aunque debemos reconocer que el presidente Trump ha alentado a las empresas estadounidenses a regresar e invertir a EE.UU., empresas como Tesla, Apple, Stellantis, Ford, Nvidia, entre otras ya lo han confirmado, lo que podría ser un salvavidas para el vecino. De hecho, Tesla es el claro ejemplo de la pérdida de IED, tras revés sobre establecerse en Nuevo León, México, resultado de la política agresiva del republicano, además de su cercanía al poder en sus inicios, no obstante, no dudo que más casos como esta empresa puedan darse en un futuro.
Lo mismo con las divisas, el dólar americano y canadiense se debilitarían, si de por sí, el dólar americano ya trae estragos desde 2025 sufriendo una tendencia bajista causada por la crisis política interna, las decisiones de la Reserva Federal en cuanto a las políticas monetarias sobre las tasas de interés, los reveses de la Corte de Justicia estadounidense sobre los decretos del republicano, entre otros factores geopolíticos, han generado una fuerte depreciación, pues se extendería más tiempo bajo este escenario de la incertidumbre sobre el rumbo del TMEC; el peso mexicano no estaría exento de esta volatilidad, el hecho de que haya ganado terreno frente al dólar, no siempre significa buena señal, ¿Por qué? Porque tanto los ingresos por las exportaciones de la mezcla del crudo mexicano, las ventas al exterior de las empresas mexicanas, la inversión extranjera tanto directa como indirecta, están dolarizadas, y con un tipo de cambio a la baja, significan menos ingresos y por lo tanto pérdidas. Las empresas IMMEX son claro ejemplo de esto, y quienes se verían más perjudicadas por el alto volumen de exportaciones que se concentran en EE.UU.
¿Qué es lo que pudiera interpretarse de todo ello? Básicamente que tanto México como Canadá jueguen a favor de EU, como aquel rumor sobre aumentar a 85% el Valor de Contenido Regional (VCR) al sector automotriz bajo la reserva que de ese 85% al menos 50% sea producido, fabricado, ensamblado o manufacturado en EE.UU., esto es claro ejemplo de que EU estaría buscando tener hegemonía en el tratado , y en mi opinión, aprovecharse de sus contrapartes. Además de los sectores del acero y el aluminio, que el gobierno estadounidense mantiene un arancel general del 50% sobre las importaciones de acero, aluminio y cobre que se fabrican total o casi totalmente con estos metales. Además, se aplica una tasa del 25% a los productos derivados, mientras que los bienes con menos del 15% de contenido de estos metales están exentos. Aunado a esto, la ambición que se tiene sobre los minerales críticos y que incluye a Canadá, además de los semi conductores y los chips.. Ya por último, la dependencia de China, que también es uno de sus argumentos fuertes, del cuál, vimos a las autoridades aduaneras atacar las llamadas “plazas chinas” y levantar las actuaciones correspondientes sobre mercancía de contrabando.
Mi conclusión es que si EE.UU. no observa avances significativos en sus exigencias, básicamente no tendremos un rumbo claro. La relación comercial trilateral no se termina ni en 2026 ni en 2036, si alguna de las partes decidiera denunciar ese tratado, se deben contar 6 meses para su salida, pero la circulación de bienes, servicios, capital y hasta de personas, continuará por la alta dependencia de productos mexicanos, estadounidense y canadienses en la la región, claro, bajo la reserva de un arancel elevado, que traería consecuencias inflacionarias, pero eso ya es otro tema. Si hay algo que reconocer del gobierno mexicano, es que han sabido manejar la política comercial con el país del nortede los últimos años, utilizando el diálogo como motor de cambio y de incursión para lograr reformas estructurales de fondo.
Emmanuel G. Martínez
Negocios Internacionales 2.0