Cada segundo que una mercancía permanece detenida en un puerto puede representar costos, retrasos y compromisos que se ponen en riesgo.
El éxito de una operación de comercio exterior no termina cuando el barco atraca. En ese momento comienza otro desafío: mover, manipular y proteger la carga de forma eficiente hasta su destino final.
Una gestión adecuada en esta etapa permite reducir riesgos, optimizar costos y mantener la continuidad de las cadenas de suministro.
En RICSA sabemos reconocer la importancia de anticipar los riesgos y garantizar que la mercancía llegue intacta a su destino. La seguridad debe planificarse desde el interior del empaque hasta el trincado dentro del contenedor: el más mínimo error de cálculo puede destruir el valor de todo un embarque.
La Trilogía del Cuidado de Cargas: Envase, Empaque y Embalaje
La protección de una mercancía comienza con tres elementos fundamentales:
- Envase (Protección primaria)
Es el recipiente que está en contacto directo con el producto. Su función es protegerlo de factores como humedad, filtraciones o alteraciones que puedan afectar su integridad física o química.
- Empaque (Protección comercial)
Contiene y protege el envase, además de facilitar su manipulación, almacenamiento y presentación.
- Embalaje (Protección para el transporte)
Agrupa y protege los empaques durante su traslado y almacenamiento, ayudando a reducir los riesgos asociados con la manipulación y el transporte.
En RICSA trabajamos bajo altos estándares de operación, capacitación y seguimiento en cada proceso de consolidación y desconsolidación de mercancías.
Nuestro objetivo es brindar un manejo estratégico y seguro de la carga, cumpliendo con los requerimientos de cada operación y ofreciendo a nuestros clientes el respaldo necesario para que su mercancía llegue a su destino de manera eficiente y segura.
Gabriel Garcia Cruz
Supervisor de previos F.C.L